Martin Karplus, Michael Levitt y Arieh Warshel por el desarrollo de modelos multiescala de sistemas químicos complejos.
La computadora, nuestra Virgilio en el mundo de los átomos
Las reacciones químicas ocurren a la velocidad de la luz. En una fracción de un milisegundo, los electrones saltan de un atomo a otro. La química clásica tiene dificultades para mantenerse al día; es prácticamente imposible mapear experimentalmente cada pequeño paso en un proceso químico. Con la ayuda de los métodos ahora galardonados con el Premio Nobel de Química, los científicos usan computadoras para conocer los procesos químicos, tales como la purificación de gases de escape en un catalizador de o la fotosíntesis en las hojas verdes.
El trabajo de Karplus, Levitt y Warshel es innovador porqué se las arreglaron para hacer de lado la obra física clásica de Newton fundamentalmente diferente a la física cuántica. La fuerza de la física clásica recae en que los cálculos son simples y pueden ser utilizados para modelar moléculas grandes. Su debilidad, que no ofrece ninguna manera de simular las reacciones químicas. Para ello, los químicos tuvieron que utilizar la física cuántica. Pero estos cálculos requieren enorme potencia de cálculo y por lo tanto sólo podían ser usadas con pequeñas moléculas.
Los laureados con el Premio Nobel de este año en Química tomaron lo mejor de ambos mundos: usando métodos tanto de la física clásica y la cuántica. Por ejemplo, en simulaciones de cómo un medicamento actúa con una proteína en el cuerpo, el equipo realiza los cálculos teóricos cuánticos en los átomos de la proteína diana que interactúa con el medicamento. El resto de la proteína se simula utilizando la física clásica menos exigente.
Hoy en día los modelos son una herramienta tan importante para los químicos como lo es un tubo de ensayo. Las simulaciones son tan realistas que predicen el resultado de experimentos tradicionales.
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