Para 1928 Gleb Travin tenía apenas 26 años, originario de Pskov (cerca de Estonia) había logrado el grado de Comandante del Ejército Rojo durante la Guerra Civil Soviética.


 

Hijo de un guardabosques y de gusto por la aventura se unió a GOELRO, un ambicioso plan creado por Lennin para llevar electricidad a todo el país que era supervisado por el mismo gobernante.

Este plan lo llevo hasta la peninsula de Kamchatka, al oriente de la URSS, una región donde el clima polar daba origen a extensas superficies de tundra en un lugar donde la actividad sísmica era común, parece que se encuentra en la orilla del mundo.

Y aunque Kamchatka parecía que iba a saciar la sed de aventura de Travin, no fue así para el joven que había crecido con las historias de Onisim Pankratov-Petrovich, un personaje que aseguraba años antes, en 1913, haber logrado dar una vuelta a la Tierra.

Así que tras años trabajando para llevar electricidad a esta región de la URSS decide un día recorrer su país a bordo de una bicicleta, sabiendo que le será difícil viajar al extranjero solicita permiso para una campaña de educación física dentro del primer plan quinquenal. Obtiene el permiso.

Para esta odisea se hace de una bicicleta Princeton, de manufactura estadounidense, el modelo 404: roja con flechas en blanco, así como una camara Kodak, un poco de ropa, refacciones, chocolates y galletas e inicia su viaje un 25 de octubre de 1928 en Vladivostok, muy cerca de la frontera con China y Corea.

Viaje de Gleb Travin durante 1928 a 1931. Créditos: Slasoft.

A los pocos días se encontraba ya en Khabarovsk para de ahí seguir la línea del transiberiano hasta el lago Baikal. Cada día pedalea de diez a doce horas, en más de una ocasión duerme en el suelo y apenas come lo suficiente, cuando falta el alimento caza y pesca para poder llevarse algo a la boca. 

Llega hasta Novosibirsk, en Siberia, para de ahí tomar rumbo al sur, hacia el desierto kasajo y atraviesa las montañas de de Asia Central, con una altitud promedio de 4,000 m. 

Su viaje lo lleva al Mar Caspio donde toma un ferri que lo lleva hasta Transcaucasia, el desierto o montañas infestadas de serpientes son un agradable paseo para Travin.

Supera nuevamente la región montañosa de esta región viajando hacia el mar Negro que lo lleva a Crimea y desde ahí viaja en línea recta hasta Moscú en un viaje de no menos de 1,300 Km.

Estando en Moscú parte hacia la frontera con Finlandia parra llegar a Murmansk, apenas ha pasado un año desde que inició su viaje, desde aquí iniciará el momento más épico: recorrer 40,000 kilómetros siguiendo el Ártico, una región apenas poblada de la URSS.

Es en esta etapa, en la isla Dolgiy,  cuando durante una noche un intenso dolor en los pies lo despierta, alarmado descubre que agua helada ha penetrado su ropa, no hay tiempo ni hospital cercano así que pedalea con furia durante casi un día hasta llegar a una estación de radio. 

Al llegar ahí y estando seguro sin pensarlo más, se corta varios dedos del pie antes de que la gangrena avance, los indígenas nenets asombrados con lo que acaba de ocurrir, piensan que no están frente a una persona sino frente a un espíritu, un espíritu que cabalga veloz sobre un reno de acero.

Durante su paso por Yugor rompe su pedal aunque no es motivo para detener su paso por el hielo, más adelante en Ust-Olenyok se queda sin manillar. Sigue avanzando a un ritmo de 75 kilómetros al día, aunque esta cerca de morir al cruzar el Indigirka. Cae en el hielo y lo primero que saca es su bicicleta, ya habrá tiempo para que pueda salir el mismo.

Completamente mojado se quita la ropa, se frota en nieve y se entierra desnudo en esta, se desconoce cuánto tiempo permanece esperando a que la ropa se seque, con la ropa humeda se sube a la bicicleta para terminarla de secar.

En 1931 llega a Dezhnev, en la frontera oriental de la URSS, desde ahí sabe que Alaska esta próximo y envía un telegrama para que le permitan atravesar el Estrecho de Bering para poder recorrer Norteamérica hasta llegar a la Tierra del Fuego, cruzar Africa, recorrer el Sahara, la India, China y seguir los pasos de Petrovich, sin embargo se le  niega por lo que tiene que volver en ferry a Vladivostok, donde inicio su jornada.

Poco a poco su epopeya llega a los rincones más lejanos de la URSS y recibe toda clase de homenajes, su historia es narrada por Viktorin Popov y aunque por instantes esta satisfecho no deja de pensar en su siguiente gesta, aunque la situación en su país ha cambiado y se habla más de gestas colectivas. No hay espacio para héroes solitarios.

Durante los últimos años de su vida trabaja en una central eléctrica y después sirve en el ejército como instructor. 

Fallece en 1979 en su natal Pskov, poco se conserva de su viaje, años después su familia destruye su archivo de viaje, el miedo los hace presas y sin embargo poco a poco su historia se hace leyenda.